Salud Integrativa / ATM

ATM

ATM: articulación témporomandibular.
Su nombre actualizado, al saber dinámico, es Complejo Articular Cráneomandibular.

La finalidad de la Odontología Biológica e Integrativa es la clínica de prevención, construcción del diagnóstico y propuesta de tratamiento para aliviar el dolor y la disfunción o enfermedad de la ATM de la persona y no, de la ATM, aislada del Ser Humano.

Una articulación es una parte del cuerpo en la cual se reúnen dos o más huesos permitiendo un movimiento adaptado a la anatomía del cuerpo humano. La articulación representa la facilidad, la movilidad, la adaptabilidad y la flexibilidad, dando al movimiento gracia y fluidez. Todas estas cualidades simples son posibles con una articulación en estado fisiológico. Sin embargo, ella también tiene sus límites.

Orgánicamente: las alteraciones del complejo articular cráneomandibular (ATM) son la expresión de disfunciones hepáticas e intestinales-respiratorias.

Esta asociación hepática, es algo que las personas no relacionan, es que la disfunción articular puede estar cursando juntamente con molestias en abdomen, sensación de presión, cuando come le molesta más o menos. Puede tener en alguna oportunidad los ojos amarillentos, dificultades en la visión, el campo visual reducido y hasta cansancio visual. Alteración en la regulación de la protrombina que se expresa en la velocidad del flujo sanguíneo. La protrombina es creada en el hígado al igual que la mayoría de los factores coagulantes. Dolor de cabeza arriba y atrás de los ojos y en área de la nuca.

Desde la relación intestinal, paralelamente, puede la persona tener o haber tenido hemorroides, estreñimiento o deposiciones diarreicas. Hoy las personas van de cuerpo día de por medio o una ves al día, tomando esto como un suceso fisiológico normal, cosa que está muy alejado de serlo, pues ello es un enorme acumulo de toxinas que pasan al torrente sanguíneo, desde allí al hígado, de aquí a los tejidos periféricos, a pulmón y riñón[1] entre otros. Generando alteraciones varias en el cuerpo. También pueden sentir dolor al ir de cuerpo. Puede haber sangre en la materia fecal. Tener muchos gases. Sentir presión en el arco intestinal. Puede tener manchas marrones o piel más oscura. Colon irritable, y otros tantos.

En relación con el sistema respiratorio, el más frecuente de todos, pero, no es de dejar de lado que, este depende del estado de salud intestinal y hepático. La persona con disfunción articular puede cursar con problemas respiratorios, tos frecuente, mucosidades en pulmones. Sinusitis maxilar crónica sin manifestaciones conocidas por las personas/pacientes, pues se manifiesta con dolor en cuello y en trapecios. Resfriados frecuentes. Y alteraciones en el sueño.

Anímicamente: Los problemas articulares están implicados en todas las componentes fisiológicas del cuerpo humano (tejido, sangre, etc.). Así es que una disfunción o inflamación articular puede ir escoltada de resistencia, cierta rigidez en mis pensamientos, en mis acciones o en la expresión de mis emociones frecuentemente inhibidas. Una inflamación puede ir acompañada de miedo de ir hacía delante: se me hace difícil moverme, tengo dificultad en cambiar de dirección, juego el juego del desapego emocional, no actúo con espontaneidad, dudo o rehúso abandonarme a la vida y hacer confianza. Cuando tengo dolor o dificultad en moverme, mi cuerpo puede expresarse como un no quiero comprender (o aceptar comprender) algo que me limita en mi expansión.

En síntesis, toda enfermedad o desarmonía nos dice pará, deténte, por allí no es.

La articulación cráneomandibular nos permite iniciar el proceso de digestión y asimilación de lo que tomo, el alimento o, a veces, de la realidad que me rodea. Podría acompañarse de un sentirme reprimido, siendo impotente en expresarme, bien a causa de mi timidez o de mis miedos. ¡¡¡También puede que me esté prohibido hablar, lo cual interpreto como “lo que he de decir debe ser muy poco interesante!!!”. Cuando se bloquea mi mandíbula, podría ser que estoy en la incapacidad de expresarme, de controlar lo que me rodea, reprimo mis emociones u otras tantas, que no son tan importantes como las consecuencias que estoy viviendo y a ella es a la que tengo que atender, sentir y descongestionar.

En resumen… es necesario que vuelva a sentir la vida en lugar de pensarla.

Según el estado corporal y anímico se expresarán signos y síntomas en la estructura más débil de la persona en ese momento, tiempo, edad, contexto y relación.

 

[1] Heaton, K W & Lewis, S J 1997, 'Stool form scale as a useful guide to intestinal transit time'. Scandinavian Journal of Gastroenterology, vol.32, no.9, pp.920 - 924. Retrieved on 2/3/2007

Les cuento más…

El CACM es una articulación que debido a su situación anatómica se relaciona con músculos, ligamentos, órganos dentarios, venas, arterias, vasos linfáticos, nervios y otras estructuras. Es la única articulación que, en cuya constitución, tiene conexión con la homóloga del lado opuesto.

 

Esta articulación se relaciona con la postura de la cabeza y de todo el cuerpo. Con el conducto auditivo, el equilibrio y la audición. Con funciones tan vitales como la masticación, deglución (tragar) y la articulación de la palabra. Tiene relación directa con los órganos del cuerpo. También toma importancia en las relaciones interpersonales y hasta en la imagen corporal de la persona.

 

Las alteraciones en esta articulación repercuten en cefaleas (dolor de cabeza), dolor de cuello, cara y boca. También producen disminución auditiva, vértigos, etc.

Desde el origen de nuestra especie, la historia hace referencia al dolor y los trastornos témporomandibulares. Así lo ilustra la figura de la fotografía más abajo, piedra tallada que se encuentra en la región de Chichén Itzá, sitio arqueológico en la parte central norte de la península de Yucatán, área maya de aborígenes mesoamericanos. (México, años 435 a 455). Numerosas menciones se encuentran también en la Biblia sobre aquellos afligidos que lo padecían.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TRATAMIENTO

 

El tratamiento de esta afección fue evolucionando desde el empirismo hasta la revolución industrial y tecnológica, llegando hoy desde la biología y la ciencia a novedosos sistemas de diagnóstico por imágenes, apoyados por investigaciones clínicas bajo el estricto método científico.

En el año 1934, el otorrinolaringólogo James B. Costen publicó y describió una combinación de signos y síntomas reunidos en una entidad denominada "Síndrome", al que luego se dio su nombre, basándose en observaciones clínicas correctas e interpretaciones, pero no desde el Método Científico. Con todo, el mayor acierto de Costen fue poner de manifiesto que las patologías que presentaban estas personas se originaban en los CACM y debían ser tratadas por la profesión odontológica.

Desde entonces, la evolución científica y basada en la evidencia de la patología y tratamiento de la ATM ha sufrido numerosos cambios.

En 1956 Schwart introdujo su “Síndrome de disfunción de la ATM”, cuyo aporte significativo fue destacar la influencia etiológica de factores emocionales y psicológicos como factor etiológico, frente a la opción biomecánica.

En 1969 Laskin compilo lo que denominó “Síndrome doloroso miofacial”, cuya clínica se caracteriza por dolor, limitación de movimiento, ruidos articulares e inflamación muscular y como factor causal destacó el estrés emocional.

Con el advenimiento de las nuevas técnicas de diagnóstico por imágenes y la reconstrucción multiplanar digital, se especifica el estado de salud o enfermedad estructural de las articulaciones casi sin errores.

·  En esta área de la salud, para su TRATAMIENTO, el primer paso es el estudio anatomofisiológico de la articulación (para entender su biomecánica), y posteriormente las patologías y sus variadas manifestaciones.

·  Y como la articulación es parte de un todo que es la persona, una sola biología, se integra la valoración orgánica del Ser Humano debido a que la disfunción del CACM está en relación directa con las desarmonías de intestino y de hígado. Recién luego de ello, con la clínica y la ayuda de la tecnología, a través de radiografías, resonancia y/o timpanometría y laboratorio de sangre y orina, es posible construir un diagnóstico integral.

·  Teniendo en cuenta que una desarmonía del CACM se origina y se manifiesta en lo físico, orgánico, en lo emocional y en lo conductual o psicológico. La propuesta terapéutica también es integral, preventiva, funcional, biológica y gradual, sobre la causa y la consecuencia, donde la persona/paciente es el protagonista de su afección desde la integración de un todo.

·  Según la afección articular, la persona tendrá la responsabilidad de atender algunos hábitos cotidianos, de comer pasará a alimentarse orientado en la singularidad, también se le sugerirán realizar algunos ejercicios mandibulares sin carga, asistidos o con carga, podrá tomar algún alimento como medicamento (alicamentos) y/o podrá tomar algún derivado vegetal directo como medicamento (fitomedicamentos).

·  No será necesario el uso de placas bucales o placas de relajación.

·  Logrará un alivio significativo en su tiempo biológico.

·  En lo orgánico, emocional y conductual también está siempre la propuesta de “sentir la vida”, que leerás en esta misma página, del qué y cómo es. Lo cual tiene en su seno, algo maravilloso, los diálogos (que los denomino como los siento: “charlas de bar”) para darle la vuelta a casi todo, para vivir en coherencia con uno mismo. Pues, por ejemplo, nos hemos creído, o nos han hecho creer en los primeros años de vida que, el pensamiento tiene poder (la mente, la imaginación, el supuesto, etc.) y en realidad quién ha visto a la mente viajar de un lugar u otro, quién ha visto la mente ordenando al estómago hacer la digestión, o le ha ordenado al corazón detenerse, o le ha ordenado a un automóvil mantenerse suspendido en el aire, y así podría sumar ejemplos. Solo yo, o vos, solamente nuestro cuerpo puede tomar el lápiz y escribir, la mente no puede hacerlo, pero creemos que lo hace la mente, y allí es donde nos enredamos. El que hace, es el cuerpo, no la mente. El cuerpo es muy inteligente, esta en constante balance, modulando, pero hay quien lo interrumpe, la “señora mente”, el “señor pensamiento”, y entonces el cuerpo olvidado, distraído convenientemente pero inconsciente, empieza a susurrar, luego conversa, después grita y por fin se bloquea, se enferma. Es que desde muy niños no disociamos en cuerpo y mente. Pero el cuerpo queda bien olvidado.

Dr. Luis Augusto Giambartolomei . 2018